martes, 19 de junio de 2012

De elecciones y primas de riesgo.

Hemos vivido un domingo en el que el mundo estaba al revés; las elecciones generales de Francia, la segunda economía de la Eurozona, quedaban relegadas a espacios menores de los informativos y los periódicos,  mientras las elecciones de Grecia, un país que representa algo más del 2% del PIB de la zona Euro, las seguían desde Bolivia a Japón (había periodistas de ambos países en Atenas) pasando por todos los países intermedios y seguíamos el recuento con más detenimiento que el de las elecciones generales de nuestro país.

El resultado de ambas elecciones ya es ampliamente conocido y frente a lo que se esperaba, la reacción de los mercados ha sido absolutamente desmesurada; con la prima de riesgo y los intereses de la deuda de España subiendo hasta niveles que no se habían visto anteriormente. 

Ayer por la tarde, mientras estaba en las oficinas de un cliente, oí una pregunta que, de forma resumida sería: ¿Si han ganado los nuestros por qué la prima de riesgo sigue estando por las nubes? 

Lo voy a intentar explicar de la forma más resumida posible si bien es verdad que este es un problema complejo:
  1. Se estuvo relacionando durante mucho tiempo que una victoria en las elecciones griegas de la izquierda radical sería el fin del Euro, mientras que se dio por hecho que si ganaba la derecha llegaría la "salvación" de la moneda única. Lo único a lo que nos llevan los resultados es a seguir donde ya estaban; Grecia sigue teniendo una deuda en relación al PIB superior al 130%; su economía ha caído un 25% en los últimos cinco años y tiene una tasa de desempleo similar a la de España.
  2. Seguimos con un desconocimiento absoluto de todas las condiciones respecto al rescate bancario español. Una situación que aparte de generar inseguridad está propiciando todo tipo de comentarios y rumores ya no sólo sobre el rescate en sí sino sobre las condiciones que va a tener que cumplir la banca y la situación de la economía española
  3. Los informes que recibimos del exterior sobre la situación española añaden un poco más de gasolina al fuego; desde aquellos que afirman rotundamente que nuestro objetivo de déficit público no se va a cumplir este año ni el siguiente; a los que dan unas cifras de caída de nuestro Producto Interior Bruto muy superiores a las previstas por el Gobierno o la Unión Europea (algunos de estos agoreros llevan fallando en sus pronósticos de forma repetida, por cierto). 
  4. Las reacciones exteriores al comportamiento del gobierno tras la recepción de la ayuda, no han recibido, precisamente, el aplauso de los analistas y las declaraciones de nuestros políticos han sido convenientemente matizadas por sus colegas europeos. 
  5. El Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea siguen sin actuar como se esperaba de ellos; particularmente el BCE que sigue sin acudir al mercado a comprar deuda pública de los países periféricos, mostrando una curiosa diferencia de comportamiento con la situación de principios de año cuando ante la subida del bono italiano por encima del 7%, no sólo acudió a la compra de bonos en el mercado secundario sino que abrió una línea de liquidez a medio plazo (3 años) aprovechada ampliamente por todos los bancos. 
Lo principal sería tener una visión clara del rescate bancario; sabemos desde hace algún tiempo que España tiene a su disposición 100.000 millones de Euros para inyectar a los bancos por cortesía de la Unión Europea; es urgente saber todas las condiciones para cortar de raíz todas las especulaciones (interesadas o no).


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