Ante todo, muchas gracias por sus posts elogiosos a lo que intento hacer que no es más que aclarar un poco el panorama excesivamente complejo de la economía para mostrar la situación de forma entendible.
Hoy les quiero hablar de las participaciones preferentes; un tema que lleva causando en los últimos meses un auténtico revuelo a todos los niveles con intentos de ocupación de parlamentos autonómicos, ocupaciones reales de sucursales de bancos y algunos arreglos definitivos entre las partes.
Empecemos por lo más básico; una participación preferente es un valor (no tiene vencimiento) que tiene una rentabilidad fija el primer año y después pasa a ser variable pero sólo se pagan si el emisor tiene beneficios. Su venta puede ser complicada e incluso imposible ya que no cotizan y se puede perder parte o todo lo invertido.
Visto así, la siguiente pregunta es ¿por qué las emiten los bancos en vez de un bono normal? La respuesta es un poco compleja y vamos a ir paso a paso:
- El BIS (Banco de Pagos Internacionales, en inglés), que se encuentra en Basilea, intenta redactar normativas a nivel mundial para la estabilidad bancaria. La última normativa en vigor, llamada Basilea II (reconozco que no se estrujan el cerebro para nombrarla) se centró en que los bancos contasen con altos niveles de capital (recursos propios) y fue adoptada por todos los países europeos.
- Esos recursos propios se relacionaban con los préstamos otorgados por el banco y se tenía que obtener un 'ratio' (cociente) mínimo entre los préstamos y los recursos propios.
- Según la legislación española, las participaciones preferentes forman parte de los recursos propios, por lo que su emisión y colocación entre los clientes generaba un mayor nivel de recursos propios y, por tanto, la posibilidad de incrementar los préstamos dados a la clientela sin incumplir la ley.
Cuando los bancos y las cajas tenían un balance bueno y una cuenta de resultados saneada no era difícil, incluso, recuperar todo lo invertido. Pero en el momento actual y con unas perspectivas no excesivamente optimistas, no sólo es imposible recuperar lo invertido sino cobrar los intereses de estas participaciones.
Hay un problema adicional en España; la banca es un negocio que se basa en la confianza entre el cliente y el banco mientras no tenemos una elevada cultura financiera. En muchos casos, la compraventa de este producto se realizó a personas que confiaban en el banco o caja sin que los clientes recibiesen información adicional y creyendo que contrataban un depósito de renta fija que siempre iban a cobrar.
Por otra parte, ningún organismo regulador lanzó ninguna advertencia sobre este tipo de producto a pesar del imparable crecimiento que experimentaban en los años de bonanza económica, mientras la normativa europea del MIfid (Directiva de Mercado de Instrumentos Financieros) sólo vigente desde finales del año 2007 tiene una redacción bastante confusa y permite que el banco o caja califique como "no complejo" a las participaciones preferentes por lo que se hace más fácil su venta a inversores particulares.
Sólo el cambio por bonos a largo plazo y con un interés no excesivamente alto, parece ser el camino para terminar con una situación que ha convertido la confianza de los ahorradores en un calvario absoluto.
Me gusta la solución propuesta de convertir las preferentes en bonos a largo plazo y con interés bajo.
ResponderEliminarEl otro tema es que, ya que parece ser que nos hemos convertido en un país rico y aquí cualquiera tiene unos ahorrillos a los que quiere sacar una rentabilidad (a pesar de la crisis), empecemos a tener algo de cultura financiera, a preguntar al banco y a no firmar todo lo que nos ponen delante de las narices. Aparte, claro de está de utilizar los servicios de los defensores del cliente de las distintas entidades, incluso llegando al servico de Reclamaciones del Banco de España.
Una pregunta adicional ¿son malas todas las preferentes o dependiendo de la entidad puede haber algunas que en un futuro sean rentables?
La respuesta es que no todas las preferentes son malas, el problema es que no se vendieron al público correcto ni se vendieron correctamente. Es un producto que se debe vender a grandes fondos de inversión para que puedan controlar los riesgos que tiene.
EliminarTeóricamente, las preferentes que hubiesen vendido el Santander y 'La Caixa' por poner el caso de dos de los bancos más grandes de este país no debían haber tenido problema de pago. Sin embargo, ambas entidades prefirieron hablar con los clientes y cambiarles las participaciones preferentes por bonos a largo plazo.